Jon Rahm volvió a demostrar por qué es uno de los grandes referentes del golf mundial con una actuación memorable en la jornada final del PGA Championship 2025, disputado en el exigente y prestigioso Quail Hollow Club.
El vizcaíno, que llegaba al domingo con opciones limitadas tras tres días irregulares, firmó una espectacular vuelta final que le permitió escalar posiciones a toda velocidad y pelear hasta el último momento por la victoria en el segundo major de la temporada.
Con condiciones complicadas y un campo que no dio margen al error durante toda la semana, Rahm supo mantener la calma, ajustar su estrategia y desplegar su mejor golf cuando más importaba. Su última ronda de 73 golpes no fue una de las mejores del día ni la más baja entre los jugadores en lo alto de la tabla, pero eso sólo se debió a un final errático, arriesgando el todo por el todo por tratar de ganar, con dos dobles bogeys y un bogey. Hasta ese momento estaba siendo el mejor del día con un parcial de tres bajo par.
El español tuvo una gran actuación, plagada de aciertos desde el tee, recuperaciones brillantes y un putter especialmente afinado en los momentos clave. El posible triunfo se le escapó en los hoyos 14 y 15, dos buenas opciones de birdie que Jon no supo convertir. La grada de Quail Hollow, consciente de la magnitud de la remontada, lo acompañó con entusiasmo a medida que iba subiendo posiciones en el leaderboard.
Finalmente, Rahm concluyó en la octava posición, a siete golpes del campeón, Scottie Scheffler, que se llevó el título con una actuación también sobresaliente y suma así el tercer major de su carrera. Aunque el triunfo se le escapó, el español firmó una actuación que refuerza su condición de competidor de sangre fría, capaz de lo mejor en los escenarios más exigentes.
Este octavo puesto en Quail Hollow supone un top 10 más de Rahm en el PGA Championship, y confirma su buena línea de juego en este 2025, año en el que ha combinado regularidad con destellos de brillantez. Su remontada del domingo, además, queda como una de las más impactantes de este major, y refuerza su candidatura de cara a los dos grandes que restan: el U.S. Open y The Open Championship.
A medida que avanza la temporada, Jon Rahm sigue demostrando que su ambición y su talento no conocen límites. En Quail Hollow volvió a rugir como los grandes, rozando la épica. Y aunque el trofeo fue para Scheffler, el domingo en Charlotte también tuvo acento español.