Jon Rahm volvió a demostrar este domingo por qué es uno de los grandes referentes del golf mundial. El jugador de Barrika se impuso con autoridad en el LIV Golf de México después de firmar una espléndida tarjeta de 64 golpes, siete bajo par, en la última jornada. Fue el mejor cierre posible a una semana muy sólida, siempre en control y rematada con una actuación de campeón en el momento decisivo.
El balance final de Jon en Chapultepec fue de 65 golpes el jueves, 67 el viernes, 67 el sábado y 64 el domingo, para un total de 263 golpes, 21 bajo par. Una secuencia de enorme regularidad, sin altibajos, que fue construyendo día a día hasta convertir su torneo en una victoria incontestable. No sólo ganó, sino que transmitió durante toda la semana una sensación de solidez, confianza y madurez competitiva extraordinaria.
El torneo arrancó ya con muy buenas señales. El jueves, Jon abrió con una vuelta de 65 golpes, seis bajo par, colocándose desde el primer momento en la parte alta de la clasificación. Fue una ronda de gran nivel, marcada por la precisión desde el tee, el control con los hierros y esa sensación de que estaba encontrando pronto el ritmo del campo.
El viernes mantuvo la línea. Con una tarjeta de 67 golpes, cuatro bajo par, Rahm siguió avanzando con paso firme y colocándose en una posición inmejorable para el fin de semana. Fue otro día muy sólido, sin necesidad de forzar más de la cuenta, pero dejando claro que su juego estaba exactamente donde debía estar para pelear por el título.
El sábado volvió a responder con la misma autoridad. Firmó otro 67, manteniendo el liderato y entrando en la jornada final con todo a favor, aunque todavía con trabajo por hacer. Fue una vuelta muy completa, en la que supo gestionar el torneo, manejar la presión y seguir construyendo con paciencia una opción muy real de victoria.
Y el domingo llegó la sentencia. Jon cerró el campeonato con una magnífica ronda de 64 golpes, siete bajo par, la mejor de toda su semana. Fue una actuación brillante, agresiva cuando tocaba y muy precisa en los momentos clave. Lejos de limitarse a defender, salió a ganar el torneo con decisión, y lo hizo con un golf de altísimo nivel. Ese último empujón le permitió levantar el trofeo con una ventaja de seis golpes y confirmar un triunfo tan trabajado como merecido.
Porque si algo dejó claro Rahm en México fue su capacidad para dominar un torneo de principio a fin. No hubo necesidad de remontadas imposibles ni de giros dramáticos: hubo constancia, control, paciencia y talento. Su victoria en Chapultepec es una nueva muestra de su enorme nivel y de su habilidad para convertir una buena semana en una semana ganadora.
México dejó, además, una imagen muy poderosa del golf español, con Jon Rahm al frente y con David Puig y Josele Ballester completando un top 3 memorable. Pero el gran protagonista fue Jon, que volvió a levantar un título gracias a una actuación muy seria, muy completa y muy convincente.
El LIV Golf de México 2026 ya forma parte de otra gran semana en la carrera de Rahm. Y lo mejor es la manera en que lo consiguió: jugando como los mejores, mandando cuando había que mandar y cerrando el torneo con la autoridad de los campeones. Además, remató con la primera victoria por equipos de su equipo Legion XIII esta temporada. Un fin de semana de felicidad.