Jon Rahm volvió a sentirse competitivo en un grande en Royal Portrush. El Dunluce Links exigía paciencia, mucho control y sobre todo acierto desde el tee, y el golfista español respondió con una actuación de menos a más para terminar el 153º Open Championship con -3 total (281 golpes) y T34, firmando dos últimas vueltas bajo par que le permitieron ganar terreno el sábado y el domingo.
Rahm abrió el torneo con una tarjeta de 70 golpes, manejando bien las condiciones cambiantes del links. Se metió pronto en dinámica con birdies que lo mantuvieron cerca de la zona noble, aunque Portrush dejó bien claro que no va haciendo regalos a nadie. Cada error se paga con intereses y cada golpe sin el ciento por ciento del compromiso suele dejar una recuperación incómoda.
El viernes se dejó terreno con una tarjeta de 72 golpes que le colocó al par total tras 36 hoyos, con la sensación de haber dejado escapar un buen número de opciones. Fue un día de pelear más con el campo de lo deseado, sin terminar de encadenar hoyos cómodos para atacar el resultado, y eso —en un Open— suele traducirse en distancia con los líderes.
En el moving day llegó la reacción y su mejor versión para darse incluso una opción remota el domingo. Rahm firmó 69, recuperó sensaciones y volvió a números rojos, con tramos de juego mucho más completos: más control, mejores posiciones en la calle y un tono claramente más agresivo cuando el campo se lo permitió. No era una remontada para soñar con todo, pero sí el tipo de vuelta que lo define como gran campeón: nunca arrojar la toalla y pelear cada golpe como si fuera el último.
El domingo, otra tarjeta sólida: 70 golpes para confirmar un fin de semana en negativo y despedirse del Open con buenas sensaciones. En un grande, y especialmente en un links como Portrush, terminar empujando hasta el último hoyo es una señal de competitividad: no siempre alcanza para el top-10, pero sí para construir el siguiente paso. No es el resultado que buscaba Jon, pero sí hubo momentos durante la semana donde volvió a rendir a la altura de los mejores.
El Open en Portrush cerró la temporada de grandes de 2025 para Rahm con una idea clara: ha vuelto a las grandes citas. Ya jugó un PGA Championship en el que se vio de nuevo en pelea durante el campeonato, también batalló en el US Open y en The Open le dejó otro mensaje positivo: la temporada de majors de 2024 está olvidada y esto sí está mucho más cerca de su auténtica versión. Deseando que lleguen los majors de 2026.