El US Open 2025, tercer Grande del año, se ha disputado del 12 al 15 de junio en el exigente recorrido de Oakmont Country Club, en Pensilvania, un campo conocido por su complejidad y su capacidad para poner a prueba cada faceta del juego de los mejores golfistas del mundo. En este escenario, Jon Rahm, el talentoso golfista español, demostró una vez más su calidad y consistencia, finalizando el torneo en un meritorio empate en la séptima posición (T7), con un acumulado de +4, a solo siete golpes del campeón, J.J. Spaun. La actuación de Rahm, marcada por su garra y habilidad para sobreponerse a las adversidades, dejó momentos memorables y reafirmó su estatus como uno de los grandes nombres del golf mundial.
Un torneo desafiante en Oakmont
Oakmont, con su diseño implacable, greenes rápidos como el cristal y rough castigador, se presentó como un auténtico desafío para los 156 jugadores del field. Las condiciones climatológicas, con lluvias intermitentes y una interrupción de más de 90 minutos en la ronda final, añadieron un grado extra de dificultad. En este contexto, J.J. Spaun se alzó con la victoria gracias a un espectacular birdie de 65 pies en el hoyo 18, cerrando el torneo con un total de -1, dos golpes por delante de Robert MacIntyre, quien finalizó segundo con +1. La hazaña de Spaun, que incluyó seis bogeys en su ronda final pero también momentos de genialidad, le valió su primer título de Grand Slam y un premio de 4.3 millones de dólares.
La actuación de Jon Rahm: consistencia y reacción
Jon Rahm llegó a Oakmont como uno de los favoritos, respaldado por su historial en el US Open —donde se coronó campeón en 2021 en Torrey Pines— y por su impresionante racha de 21 top-10 consecutivos en eventos de LIV Golf. A pesar de no lograr la victoria, el español ofreció una actuación destacada, especialmente en la ronda final, que lo catapultó al top-10 y dejó una impresión positiva en los aficionados y analistas.
Ronda 1: Un inicio sólido pero exigente
Rahm comenzó el torneo con una tarjeta de 69 (-1), en una jornada donde Oakmont mostró su dureza desde el primer momento. Jon estuvo brillante desde el tee y aún pudo firmar un resultado mejor, aunque todo lo que fuera jugar bajo par era muy bueno. Se colocó a tres golpes del líder inicial, J.J. Spaun, quien firmó un impresionante 66 (-4).
Ronda 2: Lucha contra la adversidad
La segunda jornada fue especialmente complicada para Rahm, quien finalizó con un 75 (+5), su peor ronda del torneo. Las condiciones del campo, agravadas por la lluvia, y la dificultad de los greens de Oakmont pusieron a prueba su paciencia. A pesar de este tropiezo, logró pasar el corte, demostrando su resiliencia en un campo donde solo 66 jugadores avanzaron al fin de semana.
Ronda 3: Recuperación y confianza
El sábado, Rahm comenzó a mostrar su mejor versión, firmando una ronda de 73, que lo acercó a los primeros puestos, ya que se jugó el campo muy duro. Con un juego más asentado desde el tee y una notable mejora en los tiros a green, el español encontró mayor consistencia, aunque los greens de Oakmont siguieron siendo un desafío. Su capacidad para minimizar errores y aprovechar oportunidades, como un birdie clave en el par 5 del hoyo 4, le permitió escalar posiciones y llegar al domingo con opciones reales de un gran resultado. Pagó una factura alta por un error en el 15.
Ronda 4: Un cierre espectacular
La ronda final de Rahm fue, sin duda, el punto culminante de su torneo. Con una tarjeta de 67 (-3), igualada como la mejor del día junto a Rory McIlroy, el español mostró su clase en un domingo marcado por la lluvia y las difíciles condiciones. Rahm cerró su actuación con tres birdies consecutivos en los últimos tres hoyos, un final vibrante que lo llevó a un acumulado de +4 y al T7, empatado con Scottie Scheffler y Sam Burns. Este remate no solo destacó su calidad técnica, sino también su fortaleza mental para sobreponerse a un torneo lleno de altibajos.
Rahm, un competidor nato
La actuación de Jon Rahm en el US Open 2025 reafirma su condición como uno de los jugadores más completos del panorama actual. A pesar de no haber conquistado su segundo título en este Grande, su capacidad para brillar en un campo tan exigente como Oakmont y su espectacular cierre en la ronda final son motivos de orgullo. Su consistencia en los majors esta temporada, con un T14 en el Masters y un T8 en el PGA Championship, junto con su top-10 en Oakmont, lo consolidan como un firme candidato a seguir sumando éxitos en el futuro.