Jon Rahm cerró su participación en el US Open de Shinnecock Hills con un resultado total de seis golpes sobre par, después de completar dos vueltas muy diferentes de 68 y 78 golpes. El campeón de 2021 terminó a dos impactos de una línea de corte que quedó establecida en +4 y no pudo disputar las dos jornadas del fin de semana.

El resultado final no debe ocultar la extraordinaria actuación protagonizada por Jon durante la primera ronda. El golfista de Barrika completó el exigente recorrido de Shinnecock Hills en 68 golpes, dos bajo par, sin cometer un solo bogey. Fue la primera vuelta limpia registrada en este campo desde 2004 y la primera en las últimas 753 tarjetas disputadas allí en competición.

Rahm construyó aquella vuelta con una enorme solidez: dos birdies y dieciséis pares en uno de los escenarios más exigentes del golf estadounidense. El momento más espectacular llegó en el hoyo 17, un par 3 que era su octavo hoyo del día al haber comenzado por el 10. Jon embocó un putt de 61 pies —más de 18 metros— que lo colocó momentáneamente compartiendo el liderato del campeonato.

El jueves dejó una demostración de control, paciencia y precisión. Jon supo mantenerse siempre en el lugar correcto, evitó los grandes errores que habitualmente decide un US Open y terminó la jornada instalado en la parte alta de una clasificación repleta de antiguos campeones.

La segunda ronda tuvo un desarrollo muy diferente. Rahm no consiguió encontrar la misma continuidad y un tramo especialmente complicado durante la segunda mitad de la vuelta lo alejó de la línea de corte. Su tarjeta de 78 golpes, ocho sobre par, situó el acumulado en +6 y puso fin a su participación en el tercer major de la temporada.

El desenlace supuso una interrupción poco habitual dentro de su magnífico historial reciente en el campeonato. Jon había terminado entre los doce primeros en sus cuatro participaciones anteriores: campeón en Torrey Pines en 2021, duodécimo en The Country Club en 2022, décimo en Los Angeles Country Club en 2023 y séptimo en Oakmont en 2025.

No fue el resultado que Jon buscaba después de colocarse en una posición tan prometedora el jueves, pero la primera ronda quedó como una de las actuaciones más destacadas de la semana. Completar Shinnecock Hills sin bogeys es una prueba del nivel que puede alcanzar su juego en los escenarios más difíciles y una referencia positiva sobre la que seguir construyendo.

El US Open terminó antes de lo deseado, pero también dejó una tarjeta histórica. El 68 del primer día confirmó que Rahm mantiene intacta su capacidad para competir en los grandes campeonatos y para producir un golf de máxima calidad cuando el recorrido exige precisión, estrategia y paciencia en cada golpe.

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