Jon Rahm completó una magnífica semana en el PGA Championship disputado en Aronimink Golf Club, en Newtown Square, Pennsylvania, donde finalizó en la segunda posición compartida con un total de seis bajo par. El jugador de Barrika volvió a demostrar su capacidad para competir en los escenarios más exigentes del mundo y se marchó del segundo major de la temporada con otra actuación de enorme solidez.
Rahm entregó cuatro vueltas bajo control, siempre dentro de la pelea y siempre cerca de la zona más alta de la clasificación. Sus tarjetas de 69, 70, 67 y 68 golpes le permitieron acabar con 274 golpes totales, empatado en la segunda plaza junto a Alex Smalley y a tres golpes del campeón, el inglés Aaron Rai, que se impuso con nueve bajo par.
La semana fue de menos a más. Jon abrió el torneo con un sólido 69, una vuelta que le permitió instalarse desde el primer día en una buena posición. El viernes mantuvo el pulso con un 70 trabajado, en una jornada de exigencia máxima, y el sábado dio el gran salto con un 67 que lo metió de lleno en la pelea por el Wanamaker Trophy. En un campo como Aronimink, donde cada error tenía castigo, Rahm volvió a mostrar una de sus grandes virtudes: competir hasta el final.
El domingo cerró su participación con un 68, otra vuelta bajo par en día de máxima tensión. No llegó la victoria, pero sí una nueva confirmación de su jerarquía en los grandes campeonatos. Rahm volvió a estar donde siempre quiere estar: en la conversación por el título, en la parte noble de la clasificación y peleando hasta el último tramo por sumar el tercer major de su carrera. Fue un paso adelante respecto a otras semanas anteriores.
El PGA Championship de Aronimink deja una lectura muy positiva para Jon. Más allá del resultado, su juego volvió a aparecer en un escenario de máxima dificultad y ante uno de los mejores fields del año. El segundo puesto refuerza la sensación de que Rahm sigue plenamente instalado entre los grandes favoritos cada vez que llega una cita de Grand Slam.
Aaron Rai acabó llevándose el título con una gran vuelta final y un total de -9, mientras que Rahm y Smalley compartieron la segunda posición con -6. Entre los nombres ilustres que también terminaron entre los diez primeros estuvieron Cameron Smith, Rory McIlroy y Xander Schauffele, empatados en la séptima plaza.
Para Jon, Aronimink fue otra semana de esas que explican su dimensión competitiva. No hubo trofeo, pero sí presencia, consistencia, ambición y una actuación de muchísimo nivel en uno de los torneos más importantes del calendario. Un nuevo paso adelante en una temporada en la que sigue acumulando resultados de prestigio y sensaciones muy sólidas.