Jon Rahm puso el mejor broche posible a una semana compleja en el Masters de Augusta. El golfista de Barrika firmó este domingo una brillante vuelta de 68 golpes, cuatro bajo par, para despedirse del torneo con muy buenas sensaciones y confirmar una vez más su capacidad para competir y reaccionar incluso cuando las cosas no terminan de salir como uno quiere.

El balance final de Jon en Augusta fue de 78 golpes el jueves, 70 el viernes, 73 el sábado y 68 el domingo, para un total de 289 golpes, uno sobre par. No fue el torneo que buscaba el campeón de 2023, ni tampoco una semana en la que el juego fluyera con la naturalidad habitual de su golf, pero sí dejó una última jornada muy ilusionante y varios tramos de gran nivel que invitan a mirar hacia delante con optimismo.

El arranque del torneo resultó cuesta arriba. El jueves, Jon no encontró el ritmo deseado y tuvo que pelear más de la cuenta en una jornada espesa, de esas en las que Augusta no concede absolutamente nada. Aun así, lejos de desconectarse, mantuvo la actitud competitiva que le caracteriza y se agarró al torneo.

El viernes llegó la reacción. Con una tarjeta de 70 golpes, dos bajo par, Rahm dio un paso al frente y enderezó el rumbo para superar el corte. Fue una vuelta mucho más sólida, más cercana a su nivel, con mejores sensaciones y con la impresión de que todavía quedaba margen para una remontada durante el fin de semana.

El sábado, sin embargo, volvió a tocar remar. Jon firmó 73 golpes, uno sobre par, en otra ronda trabajada, peleada y exigente, en la que no terminó de encontrar la continuidad necesaria para escalar posiciones con decisión. Aun así, se mantuvo compitiendo hasta el final, sin bajar los brazos en ningún momento y buscando ese clic que tantas veces aparece cuando menos se espera.

Y ese clic llegó el domingo. Rahm cerró su participación con una excelente tarjeta de 68 golpes, la mejor de toda su semana, mostrando una versión mucho más afilada y convincente. Fue una vuelta de calidad, de control y de ambición, en la que volvió a transmitir esa sensación de poder hacer daño al campo y de dominar los momentos importantes. Esa reacción final no sólo mejoró su clasificación, sino que dejó un mensaje muy claro: incluso en semanas en las que no todo encaja, Jon siempre encuentra la manera de sacar algo valioso.

Porque si algo volvió a demostrar en este Masters es precisamente eso: su enorme capacidad para competir aun sin sentirse del todo cómodo. No fue una semana redonda, ni mucho menos, pero sí una prueba más de carácter, oficio y resiliencia. Y también una confirmación de que, cuando las piezas terminan de colocarse, su nivel sigue estando ahí.

Augusta no le devolvió esta vez el premio que soñaba, pero Jon se marcha con una última vuelta muy prometedora y con la sensación de haber encontrado un camino mucho más claro. El Masters 2026 no terminó de salir como quería, pero volvió a dejar una certeza que nunca cambia: Rahm siempre está preparado para volver.

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